La Enfermedad Mortal
La Enfermedad Mortal Sólo hay pues un punto de vista posible para aclarar la naturaleza positiva del pecado. En la primera parte, describiendo la desesperación, se ha verificado constantemente un crecimiento, que traducía, por un lado, un progreso de la conciencia del yo y, por el otro, un progreso de intensidad, yendo de la pasividad hasta el acto consciente. Las dos traducciones, a su vez, expresaban juntas el origen interior y no externo de la desesperación, que de este modo se hace de más en más positivo. Pero según su definición, el pecado implicando un yo, elevado a un infinito de potencia por la idea de Dios, implica el máximo de conciencia del pecado como de un acto. Es lo que expresa que el pecado es una posición; su positivo es estar en presencia de Dios.