Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Hans Cárvel, ya entrado en años,
Con moza joven casó,
Y al par que esposa, tomó
Alarmas y desengaños,
Cosa que siempre se vio.
Isabel —es la doncella,
De Concordato hija ducha,
Fue de raza, ardiente, bella,
Y apta a la amorosa lucha.
Hans Cárvel que, por natura,
Temía los cuernos traidores,
Alegaba a la criatura
La leyenda y la Escritura
Y los mejores autores.
Las visitas censuraba,
Maldecía de las coquetas
Y de sus miles recetas.
Y ansioso vituperaba
La que de agradar trataba.
Reíase de esto la galante,
Sin atender a razones,
No gustando de sermones
no venir de un amante.
el infeliz marido,
Mal llevado y mal traído,
Habría deseado la muerte,
