Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Perdió un hombre del campo una ternera,
Y fue a buscarla al bosque más cercano,
Do se subió a la copa de una higuera
Para ver a lo lejos, en el llano.
Llegó en esto una dama y un mancebo
Que amantes navegaban en conserva,
Y de la higuera al pie —decirlo debo— se tendieron los dos sobre la yerba.
Sólo hablaban las manos y los ojos,
Cuando el doncel, parando la recreo,
Exclamó en el ardor de sus antojos:
«¡Qué veo, Señor mi Dios, y qué no veo!».
Y al oír esto, gritóle el aldeano
Que observaba en la copa de la higuera:
«El que ve tantas cosas, Mi hermano,
¿No ve por esa selva una ternera?».
