Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Estando Alis enferma y de cuidado,
Con el dolido corazón sin calma,
Dícenla si desea poner su alma
En paz con el Señor.
«Por descontado,
Exclama Alis, que vayan al momento
A buscar Fray Andrés que de ordinario
Me escucha en confesión».
Un emisario Corre y llama a la puerta del convento.
«—¿Por quién pregunta? hermano», dice el lego.
«—Por Fray Andrés que de ordinario escucha A Alis en confesión.
La prisa es mucha,
Prevenidle que baje y venga luego.
—¡Gran sorpresa me causa vuestro aviso!
¿Fray Andrés me decís?
Aunque no os cuadre,
Serviros ¡ay! no puedo, que ese padre
Ha diez años confiesa en el paraíso».
