Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Oh tú, pintor sublime, que la palma
De ternura ganaste en Citérea,
Pinta a la ausente iris!
«Nunca esa dea Vieron mis ojos pues estoy en calma»,
Me dirás y lo sé; mas su retrato
Harás, si me oyes bien, en poco rato.
Mezcla con frescos lirios blancas rosas,
Añade las sonrisas de Cupido…
Mas, ¿para qué nombrarte tantas cosas?…
De Venus haz a iris. No hay parecido
Más singular, y dudo que se vea
Otra vez, semejanza tan curiosa;
Y hacer podrás después, en Citérea,
De esta iris, una Venus portentosa.
