Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Por haberse un gascón vanagloriado
De poseer cierta bella,
Se vio de tal manera castigado,
Que merece contarse en honor de ella.
Era su dicho vano,
Y nada poseía;
Pero es lo natural del ser humano
Creer del mal cualesquiera fantasía,
Y exigir sólo la testificata
Cuando del bien se trata.
De él empero la dama se burlaba,
Rara vez sus visitas aceptaba,
Y cuando de graciosa y de divina
A veces la trataba,
La hermosa se iba a ver a su vecina,
Y con la boca abierta lo dejaba.
Ella era Inés y la vecina Juana,
Tomás, de ésta el esposo,
Antón el pretencioso,
Y Pedro, amigo suyo de jarana.
Es todo, si no miente mi memoria.
Según cuenta la historia,
Este Pedro de Juana era el amigo,
El galán favorito, el chichisveo,
La cosa indispensable a su recreo,
Algo más todavía de lo que digo.
