Fabulas libertinas
Fabulas libertinas ¿Qué era aquesto?
Era la cosa
Que toda joven posee
Si su palabra se cree;
Mas de cosa tan preciosa
No respondo, y sería lego
Meter su mano en el fuego.
Merced a Simplón, la bella
Se volvía con desazón
Aún, a su pesar, doncella,
Cuando topó con Simplón.
«¿Por qué, dijo, sofocado,
No me habéis allí esperado?
Sobre este tapete hermoso,
Pronto seréis mujer hecha,
Torzamos a la derecha,
Volvamos al bosque umbroso,
Ya que ahora, sin ensuciaros,
Puedo mi saber probaros.
Nada de eso, amigo mío,
Dijo ella, mi virgo llora,
Pero, se pasó la hora
Hay allí mucho rocío.
Estáis cansado, rendido.
¡Podríais resfriaros, querido!
Sois aprendiz de tendero,
Mas no de galantería,