Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Hay un juego en extremo divertido,
Que renueva a menudo nuestro fuego,
Y que juega el más lego,
Pues no se necesita gran sentido.
Adivinad cómo se llama el juego.
Juega el noble, el artista y el labriego,
Divierte a la que es fea como a la hermosa,
Siempre es cosa sabrosa,
Y tan bien juega el lince como el ciego.
¿Adivináis cómo se llama el juego?
Es del amante la felice estrella,
No es preciso escribano con su pliego
Que argumente, pues luego
Que dos están en él, nunca hay querella.
¿No adivináis cómo se llama el juego?
Pero, ¿qué importa? Sin buscar el nombre
Ni amontonar razones,
Quiero deciros otro de sus dones:
Da la razón a la mujer y al hombre.
Antes que fuese Inés a aquesta escuela,
Era Inés una tímida gacela,
Era Inés una tonta
Que sólo para hilar estaba pronta;
Nada alteraba su serena calma,
Y no tenía más alma
Que su linda muñeca
