Jettatore
Jettatore ELVIRA.— ¡Me está usted asustando! ¡ExplÃquese!
PEPITO.— Pero ¿cómo? ¿TodavÃa necesita usted explicaciones? ¿No es bastante con lo ocurrido esta noche a su hermana? ¿Qué más explicaciones quiere?
CARLOS.— Estas se empeñan en no creerme a mÃ. Pero supongo que no vas a dudar también de lo que te diga Pepito…
ELVIRA.— ¡Es que a ti no se te puede tomar atadero! Entonces, ¿es cierto?
PEPITO.— ¡CiertÃsimo!
ELVIRA.— ¿Don Lucas hace daño cuando mira?
PEPITO.— ¡Es «jettatore»!… Hace daño cuando mira, cuando habla, cuando toca, cuando camina, ¡siempre!
ELVIRA.— ¡Qué cosa más rara!
CARLOS.— ¡Hay que emprender una campaña para impedir los estragos que puede causar ese hombre en el seno de esta familia! (Camina).
PEPITO.— ¡Ya lo creo! Cuente en todo y por todo conmigo. A un «jettatore» no le doy la mano por nada de este mundo. (Dándole la mano a Carlos).
CARLOS.— En lo que hace usted muy bien. Siempre lo he dicho: ¡es una imprudencia, una verdadera botarada!