Jettatore
Jettatore ENRIQUE.— SÃ, señor; trasmito fluido al paciente y por ese medio lo domino, me apodero de su voluntad, le ordeno que se cure… y, tratándose de enfermedades nerviosas, el éxito es infalible.
DON LUCAS.— Entiendo… entiendo… la voluntad suya sobre la otra voluntad… después la trasmisión del pensamiento… y el enfermo se cura. ¡Es maravilloso! Y ese extraño poder, ¿puede usted ejercitarlo sobre todas las personas?
ENRIQUE.— Sobre la casi totalidad. Hasta ahora, sólo he encontrado seis capaces de resistirme… y dos que resultaron con más fluido que yo…
DON LUCAS.— ¿Con más fluido que usted?
ENRIQUE.— SÃ, eran más fuertes, tenÃan más poder y me dominaban… Un ruso y un inglés… Los dos han muerto.
DON LUCAS.— ¡Demonio, demonio! ¡Es original! Y ¿si no se trata de enfermos?
ENRIQUE.— Es exactamente lo mismo… la sugestión siempre.
DON LUCAS.— Entonces ¿usted podrÃa… por ejemplo… sugestionarme a mÃ… trasmitirme su pensamiento?
ENRIQUE.— Sin duda alguna.
DON LUCAS.— (Aparte). Pero… ¿será cierto? (Alto). ¿Quiere usted que hagamos la prueba?
ENRIQUE.— Si usted quiere…