Jettatore
Jettatore LEONOR.— ¡Maldito don Lucas! (Cuernos). Y ¿han visto la manera de mirar que ha tomado ahora? ¡Clava los ojos de un modo que da miedo!
DOÑA CAMILA.— Cállate, hijita… ¡Si de sólo acordarme no sé lo que me pasa! Yo creo que sabe el daño que causa, y que lo hace adrede…
LUCÍA.— ¡Oh, es muy capaz! Ese desagrado que dicen que tuvo el otro día en la Rotisserie, parece que fue por eso…
LEONOR.— ¿Cuándo?
LUCÍA.— ¡Ah!, ¿no saben? Había una persona comiendo en una mesa frente a la suya, y durante mucho rato lo estuvo mirando con insistencia. Por fin el hombre, nervioso, se tragó una espina y entonces, de rabia, le tiró con un plato…
LEONOR.— Y ¿cómo no me había dicho eso? (Ríe).
LUCÍA.— Creí que estabas presente cuando Carlos lo contó. (Ríe).
LEONOR.— ¡No sabía nada! (Ríe).
LUCÍA.— A Ángela la tiene enferma: no le quita los ojos de encima. Y a la pobre, cada vez que lo mira, le da hipo…