Jettatore
Jettatore DON JUAN.— (Aparte). Y ¿cómo le digo? ¡Pobre hombre… me da pena! (Alto). De un tiempo a esta parte, tanto mi mujer como mis hijas se han vuelto excesivamente impresionables…
DON LUCAS.— (Aparte). ¡No hay duda!… ¡sospecha!
DON JUAN.— El tarambana de Carlos tiene en mucho la culpa de lo que sucede. Les llena la cabeza de ideas ridÃculas, las aterroriza, manteniéndolas en una excitación constante.
DON LUCAS.— ¡Ah! ¿Entonces Carlos ha hablado?
DON JUAN.— ¿Cómo? ¿Hablado?
DON LUCAS.— SÃ, señor. ¡SÃ, ahora me doy cuenta! Se trata de una indiscreción de Carlos…
DON JUAN.— ¿Qué quiere usted decir? ExplÃquese.
DON LUCAS.— Carlos lo ha atribuido todo a una influencia determinada…
DON JUAN.— Pero usted, ¿cómo sabe?
DON LUCAS.— ¡Vaya! Como que no es para mà una novedad que poseo una influencia… pero, todavÃa no puedo hablar, don Juan… no puedo… (Aparte). ¡Maldito juramento!
DON JUAN.— Pero ¿qué galimatÃas es éste? De manera que no ignora usted que se le supone… (Aparte). ¡Cómo pronunciar la palabra! ¡Si es como una bofetada!