Tao Te Ching
Tao Te Ching Cuando un paÃs tiene verdadero poder
se vuelve como el mar:
todos los rÃos fluyen en su busca.
Cuanto más poderoso crece,
más precisa de humildad.
Humildad es confiar en el Tao,
de este modo no es preciso defenderse.
Una gran nación es como un gran hombre:
Cuando comete un error, se da cuenta.
Habiéndose dado cuenta, lo admite.
Habiéndolo admitido, lo corrige.
Considera a quienes señalan sus faltas
como sus más valiosos maestros.
Piensa en su enemigo
como en la sombra que él mismo proyecta.
Si una nación está centrada en el Tao,
si nutre a su propia gente
y no se entromete en asuntos ajenos,
será un faro para todas las naciones del mundo.