Tao Te King
Tao Te King Así pues el TAO ocupa una posición doble en el mundo de las manifestaciones. Pone el impulso para que las semillas de las ideas salgan a la luz, y una vez allí se conviertan en fenómenos que se extienden en el tiempo y el espacio. Es el gran flautista con su flauta encantada. Es antecesor de todas las criaturas, la raíz de Cielo y Tierra, la Madre de todas las cosas. Tiene, pues, un lado orientado hacia la existencia. Pero sería imposible aprehenderlo, verlo o escucharlo, por mucho que uno lo intentara. Vuelve a la no-esencia, donde es inalcanzable y eterno. Es evidente que todo lo que sucede bajo el Cielo nace de lo Existente. Lo Existente, no obstante, nace de lo No-existente, y retorna a la No-existencia, con la cual nunca deja de estar vinculado, a modo de raíz. Este TAO no-existente es la fuerza impulsora de todo lo que se mueve en el mundo manifestado. La función, el efecto de todo lo existente tiene su fundamento en el No-ser. Mediante los espacios vacíos, la realidad se ahueca de alguna manera, y gana en utilidad; como en el caso del cubo de rueda que posibilita la rotación de las ruedas del carro precisamente por el hecho de no ser nada, es decir, por estar hueco; también los recipientes, las habitaciones, brindan un servicio gracias a la nada, a la oquedad que los caracteriza. De modo parecido, el TAO surte su efecto sobre el mundo manifestado por el hecho de no actuar.