Tao Te King
Tao Te King Ahora llega la gran iluminación que lo penetra todo, la salvación que constituye el hecho de conocer el Uno absoluto, el Uno que carece de Dos.
Este proceso de cognición hace posible que ya no queramos consolidar ni separar los opuestos, sino que los reconozcamos y los unamos en una sÃntesis más elevada. Reconocemos nuestra parte masculino-creativa, pero seguimos conservando la femenino-receptiva, reconocemos nuestro honor, pero permanecemos voluntariamente en el deshonor. Quedamos libres de las penurias que afectan a la persona y volvemos a la simplicidad original. Quien reconoce asà su filiación y se queda con su Madre (la gran Madre del Mundo, el TAO) no corre peligro ninguno durante toda su vida. Quien calla la boca y cierra sus puertas, no pasa penurias. Contempla lo pequeño, y se muestra indulgente, asà su persona queda exenta de cualquier pena. Quien sabe cuidar su vida de esta forma, no teme al tigre ni al rinoceronte, y es capaz, sin coraza ni armas, de defenderse de todo un ejército, puesto que no ofrece ningún punto vulnerable, ningún punto que, al ser herido, pudiese acarrearle la muerte, nada en él produce resistencia.