Wen-tzu
Wen-tzu La cordura y la perversidad se hieren recíprocamente, el deseo y la esencia se dañan entre sí. No pueden permanecer juntos; cuando surge aquel, se desvanece esta. Por ello, los sabios reducen el deseo a seguir la esencia.
Al ojo le gusta la forma y el color, al oído le gusta el sonido, a la nariz le gusta la fragancia, a la boca le gusta el sabor. En todos ellos está siempre asociado el beneficio y el perjuicio.
En lo que respecta a los deseos habituales, los oídos, los ojos, la nariz y la boca no saben qué querer; en cada caso es la mente la que controla todo esto, cada uno en su lugar. Desde esta perspectiva, es claro que el deseo no puede ser superado.
58Lao Tse dijo:
Dirigir el cuerpo y nutrir la esencia, dormir y descansar con moderación, comer y beber de manera apropiada; armonizar las emociones, simplificar las actividades.
Quienes están atentos internamente al ser alcanzan todo esto y están inmunes a las energías perversas.
Quienes decoran su exterior se dañan a sí mismos internamente. Quienes alimentan sus sentimientos hieren su espíritu. Quienes muestran su embellecimiento ocultan su realidad.