Wen-tzu
Wen-tzu Por ello, seguir llenando no es tan bueno como detenerse; un borde afilado no puede ser mantenido para siempre.
El Camino existe en la virtud, la virtud existe en el Camino; su evolución es infinita. El yin existe en el yang, el yang existe en el yin; todas las cosas son así y no pueden ser completamente entendidas.
Cuando llega la fortuna, allí están los presagios; cuando llega la calamidad, los presagios la preceden. Si ves los presagios pero no actúas correctamente, no llega entonces la fortuna. Si actúas correctamente sin ver presagios, no llega entonces la calamidad.
El beneficio y el perjuicio atraviesan la misma puerta, la calamidad y la fortuna están en la misma vecindad: solo los santos y los sabios pueden distinguirlos. Por ello se dice: «La calamidad es aquello de lo que depende la fortuna, la fortuna es lo que gobierna la calamidad; ¿quién puede conocer su final?».
Cuando las personas están a punto de caer enfermas, primero tienen un deseo de pescado y carne; cuando un país está a punto de perecer, primero rechaza las palabras de ministros fieles. Así, cuando una enfermedad va a ser fatal, uno no puede tratarla médicamente; cuando un país está a punto de perecer, uno no puede planificar para él con fidelidad.