Figaro
Figaro —¡Chitón! ¡Por Dios!, no digáis nada a nadie.
Seguidlos, y os convenceréis de que no tienen motivos ni para descubrirse ni para taparse. Andan, sudan, gastan, salen quebrantados del baile… nunca, empero, se les olvida salir los últimos, decir al despedirse: ¿Mañana es el baile en SolÃs? —Pues hasta mañana—. ¿Pasado mañana en San Bernardino? ¡Diez onzas diera por un billete!