Fearless
Fearless La tensión se intensifica cuando llegan embajadores de Tando, un reino que alguna vez fue aliado de Ilya. En la cena de bienvenida, uno de ellos se dirige directamente a Paedyn:
—¿Es cierto que mató al rey?
Todos callan.
Paedyn levanta la copa, firme, la mirada helada.
—¿Importa? —dice—. El trono está ocupado. Y la historia, escrita por los que sobreviven.
Ese momento se convierte en una leyenda instantánea. Y aunque ella no lo sepa, su leyenda comienza a crecer fuera del palacio. En las tabernas, en los callejones, en las voces de los oprimidos.
Pero los enemigos también escuchan. Y se preparan.
En la penumbra de una noche sin luna, Kai entra a su habitación.
—Si vas a morir por este reino, que al menos sea por decisión tuya —dice, entregándole un mapa marcado, un plan de fuga.
Paedyn lo mira. El corazón le late como un tambor.
—¿Y tú? ¿Vendrías conmigo?
—No puedo —responde él—. Pero moriría si te quedas.
Las lágrimas no caen. Ya no. Solo el silencio se impone.