El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando la niña ya no pensaba en nada y había perdido la noción del tiempo, su padre llegaba por fin, y Anna se levantaba para recibirlo como si él regresara de la tumba. Había vendido su ternera lo más deprisa posible, pero aún tenía algunos negocios que hacer, y regresó con la niña al maremágnum de la feria.

Por fin dieron media vuelta y cruzaron la salida. Brangwen siempre iba saludando a alguien, siempre se paraba a intercambiar algún chismorreo sobre las tierras, el ganado, los caballos y otros asuntos que Anna no entendía, rodeada de porquería y de olores, perdida entre las piernas y las botazas de los hombres. Y siempre oía la misma pregunta:

–¿De quién es la niña, entonces? No sabía que tuvieras una niña de esta edad.

–Es de mi mujer.

Así, Anna tomó conciencia de que era una derivación de su madre, y al final también de su desarraigo.

Por fin se marcharon y fueron a una antigua casa de comidas, pequeña y oscura, en la puerta de Bridlesmith, donde tomaron sopa de rabo de toro y carne con patatas y col. Otros hombres, otras personas, entraban a comer en el local oscuro y abovedado. Anna lo miraba todo con los ojos muy abiertos, muda de asombro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker