El arco iris
El arco iris Era una niña tímida y rebelde a la vez. Manifestaba un curioso desprecio por la gente normal, una superioridad indulgente. Era muy tímida y sufría horrores cuando la gente le mostraba antipatía. Por otro lado, le interesaba muy poco el resto del mundo, aparte de su madre, a quien seguía profesando adoración y rencor, y de su padre, a quien quería y trataba con condescendencia, a pesar de que dependía de los dos. Estas dos personas, su madre y su padre, ejercían un dominio absoluto sobre ella. Sin embargo, estaba a salvo de los demás, y adoptaba en general una actitud benevolente con todos. Aun así, no toleraba la fealdad, la intromisión o la arrogancia. Era una niña orgullosa y enigmática como un tigre, e igual de altiva. Aunque era capaz de hacer favores, no los aceptaba de nadie que no fuera su madre o su padre. Detestaba a la gente que se le acercaba demasiado. Como animal salvaje, quería guardar las distancias. Desconfiaba de la intimidad.
En Cossethay y en Ilkeston siempre fue una extranjera. Tenía muchos conocidos, pero ningún amigo. Muy pocas personas de su entorno eran importantes para ella. Las veía como partes de un rebaño, indistinguibles unas de otras. No se tomaba a la gente demasiado en serio.