El arco iris
El arco iris –¿Por qué te ha dado ese ataque de risa, Anna? –preguntó Tom, el hermano mayor, cuando se sentaron a la mesa a la hora de comer, con una expresión de alegrÃa en sus ojos del color de la avellana–. Todo el mundo te estaba mirando. –Tom estaba en la galerÃa, con el coro.
Anna era consciente de que Will la observaba con los ojos radiantes, esperando que dijese algo.
–Por cómo cantaba el primo Will –dijo.
Y a esto, su primo Will soltó una risa ahogada, enseñando de pronto unos dientes pequeños y uniformes, bastante afilados, y cerrando rápidamente la boca.
–¿De verdad tiene una voz tan especial? –preguntó Brangwen.
–No es eso –dijo Anna–. Solo que me entró la risa… No sé por qué.
Y, una vez más, una oleada de risa recorrió toda la mesa. Will Brangwen, adelantando el rostro enigmático y con ojos danzarines, dijo:
–Canto en el coro de San Nicolás.
–Ah, entonces ¿vas a la iglesia? –preguntó Brangwen.
–Mi madre sà va… Mi padre no –contestó el joven.