El arco iris
El arco iris Sin embargo, en la intimidad de su ser, Will Brangwen sentía que el mundo de los hombres era algo externo, ajeno a su vida con Anna. Si la monstruosa superestructura del mundo fuera barrida definitivamente, ciudades, industrias y civilización, si solo quedara la tierra desnuda, con sus plantas y sus aguas, a Will le traería sin cuidado, siempre y cuando él estuviera completo y tuviera a Anna y a su hija, y esta nueva y singular certeza en el alma. Si estuviera desnudo, ya buscaría algo con que vestirse, construiría un refugio y llevaría alimento a su mujer.
Y ¿qué más? ¿Qué más sería necesario? La inmensa concentración de actividad en la que se había embarcado el ser humano nada significaba para él. Will por naturaleza no formaba parte de esta actividad. ¿Para qué vivía, entonces? ¿Solamente para Anna, y por el mero hecho de vivir? ¿Qué quería en esta tierra? ¿Solamente a Anna, y a sus hijos, y su vida con sus hijos y ella? ¿No había nada más?