El arco iris
El arco iris Pasó un tiempo volcado en el descubrimiento sensual con su mujer. Era un duelo: sin amor, sin palabras, sin besos siquiera, pura percepción enloquecedora de la belleza consumada, absoluta para el tacto. QuerÃa tocarla, descubrirla, querÃa conocerla desesperadamente. Sin embargo, no debÃa apresurarse, de lo contrario lo perderÃa todo. TenÃa que disfrutar de estas bellezas una a una. Y las innumerables bellezas de aquel cuerpo, la cantidad de rincones arrebatadores, lo volvÃan loco de placer y de deseo de conocer más, de tener la fuerza necesaria para conocer más. Porque ahà estaba todo.
De dÃa decÃa:
–Esta noche voy a explorar ese hoyuelo que tienes debajo del tobillo, donde se cruzan las venas azules. –Y la idea, el deseo, lo envolvÃan en una densa oscuridad de expectación.