El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Así, desconcertado y atractivo, se reía y al mismo tiempo seguía fiel a sí mismo, como si a nada más pudiera entregar su fidelidad. Conservaba casi intactos su asombro y su juventud. Se volvió indolente, desarrolló una tranquilidad pasmosa. Su hijo Fred se ocupaba de las tareas de la granja en su mayor parte, mientras el padre atendía los negocios más importantes. Conducía su calesín y a veces montaba su yegua. Bebía en los hoteles y en las tabernas con los granjeros y propietarios de mejor clase social, se relacionaba con hombres prósperos. Sin embargo, una clase social no era para él mejor que otra.

Su mujer seguía sin relacionarse con nadie, como siempre. La señora Brangwen tenía el pelo entreverado de gris, sus facciones habían envejecido sin perder su expresión. Parecía la misma que cuando llegó a la granja, hacía ya veinticinco años, con la única salvedad de que su salud era ahora más frágil. Su presencia parecía rondar la granja más que vivir en ella. Nunca formaba parte de la vida. Representaba cierto elemento extraño, seguía siendo una extranjera retraída, inmutable e inmune en determinados aspectos, curiosamente refinada en otros. Lydia daba independencia e individualidad a todos los que vivían en la granja Marsh, permitía que la familia se disgregara.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker