El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La expectación crecía poco a poco. Se acercaban las navidades. En el cobertizo, de noche, ardía una vela secreta, resonaba un murmullo de voces veladas. Los chicos se preparaban para representar el misterio de San Jorge y Belcebú. Dos veces a la semana, a la luz de un farol, el coro ensayaba en la iglesia y aprendía los villancicos antiguos que Brangwen quería oír. Las niñas asistían a estos ensayos. En todas partes había un ambiente de misterio y entusiasmo. Todo el mundo se preparaba para algo.

Se acercaba el momento, y las niñas decoraron la iglesia, entrelazando con dedos fríos en las columnas ramas de acebo, abeto y tejo, hasta que el recinto se imbuyó de un espíritu nuevo, la piedra estalló en hojas suntuosas y oscuras, los arcos echaron sus brotes y en la penumbra mística y tenue florecieron flores frías. Ursula tuvo que trenzar ramas de muérdago para adornar el dintel de la puerta y la mampara, y colgar una paloma de plata de una ramita de tejo, hasta que oscureció, y la iglesia parecía un bosquecillo.

Los chicos, en el cobertizo, se tiznaron la cara de negro para la prueba de vestuario; el pavo, muerto, con las alas moteadas abiertas, colgaba del techo de la lechería. Había llegado el momento de hacer las tartas, sin tardanza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker