El arco iris
El arco iris ¿Qué era Dios en resumidas cuentas? Si los gusanos que se comían a un perro muerto[22] no eran más que Dios besando la carroña, entonces ¿qué no era Dios? Estaba harta de este Dios. Estaba cansada de la Ursula Brangwen que se preocupaba por Dios. Fuera lo que fuera Dios, Era, y no había necesidad de preocuparse por él. Decidió que tenía pleno derecho a no preocuparse.
Skrebensky estaba a su lado, atento al sermón, a la voz de la ley y el orden. «Hasta los pelos de tu cabeza están numerados»[23]. Él no se lo creía. Creía que sus cosas estaban a su entera disposición. Uno podía hacer con sus cosas lo que quisiera, con tal de dejar en paz las cosas de los demás.
Ursula lo acariciaba y lo cortejaba. Sin embargo, él sabía que quería atacarlo y destruir su esencia. Ya no estaba con él, estaba contra él. De todos modos, le agradaba su manera de cortejarlo, de admirarlo absolutamente, en la vida pública.
Ella lo había pillado desprevenido, y eran dos enamorados que vivían un amor juvenil y romántico, casi de fábula. Él le regaló un modesto anillo. Lo metieron en una copa, llenaron la copa de vino del Rin, y Ursula bebió primero, él a continuación. Bebieron hasta que el anillo quedó expuesto en el fondo de la copa. Entonces, ella cogió la sencilla joya y se la colgó de una cinta alrededor del cuello.