El arco iris
El arco iris No veo con demasiada claridad qué podrÃas hacer, Ursula –fue la respuesta–, a menos que estés dispuesta a ser maestra de escuela. Has superado la reválida, y eso te capacita para desempeñar un puesto de maestra auxiliar en cualquier escuela, con un salario de unas cincuenta libras anuales.
No sabes cuánto comprendo tu deseo de hacer algo. Con el tiempo aprenderás que la humanidad es un inmenso organismo del que tú eres un miembro útil, ocuparás tu propio lugar en la importante tarea que la humanidad se propone realizar. Eso te dará una satisfacción y un respeto por ti misma que nada más puede darte.
A Ursula se le cayó el alma a los pies. ¡Qué satisfacción tan frÃa y lóbrega! Pero su voluntad, frÃa, aceptó el consejo. Eso era lo que querÃa.
Tienes un temperamento emocional –seguÃa la carta–, unas reacciones rápidas y espontáneas. Si aprendieras a ser paciente y disciplinada, no veo ninguna razón para que no puedas ser una buena maestra. Al menos puedes intentarlo. Basta con que trabajes un año o dos como maestra sin tÃtulo. Luego podrÃas ir a una escuela de magisterio, donde confÃo en que consigas graduarte. Te animo y recomiendo encarecidamente que continúes tus estudios con la intención de obtener un tÃtulo. Eso te ofrecerá una cualificación y una posición en el mundo y te dará mayores oportunidades de elegir tu propio camino.