El arco iris
El arco iris Luego llegaban las tardes deliciosas y apacibles en el laboratorio de botánica. Eran pocos estudiantes. ¡Cuánto le gustaba a Ursula sentarse en el taburete alto, con su tejido vegetal, su cuchilla y sus instrumentos, y colocar con cuidado las muestras en los cristales, enfocar el microscopio con cuidado y anotar a continuación sus observaciones llena de placer, dibujando con placer en su cuaderno cuando las muestras eran buenas!
Pronto trabó amistad con una compañera, una joven que había vivido en Florencia y llevaba un precioso fular violeta o estampado y un vestido sencillo y oscuro. Se llamaba Dorothy Russell y era hija de un abogado del sur de Inglaterra. Vivía en Nottingham con una tía soltera, y dedicaba su tiempo libre a trabajar como una esclava para la Unión Política y Social de las Mujeres. Era una muchacha callada e intensa, con la piel de marfil y el pelo oscuro, ondulado, sencillo, por debajo de las orejas. Ursula le tenía mucho cariño, aunque le inspiraba cierto temor. Parecía muy adulta y severa consigo misma. Sin embargo, Dorothy no tenía más que veintidós años. Ursula la veía como un ser del destino, una Casandra.