Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Pero por la tarde apareció tÃo Oscar. Dijo que la madre de Paul habÃa tenido una larga entrevista con el abogado, y le habÃa preguntado si no podÃan adelantarse las cinco mil libras de golpe, porque tenÃa deudas.
—¿Y tú qué piensas, tÃo? —dijo el niño.
—Te dejo a ti la decisión, chico.
—¡Oh! ¡Que se las den, entonces! Podemos conseguir algo más con las otras —dijo el niño.
—¡Vale más pájaro en mano que ciento volando, muchacho! —dijo tÃo Oscar.
—Pero estoy seguro de saber para el Gran National; o para el Lincolnshire; o si no para el Derby. Estoy seguro de que sabré para alguno de ellos —dijo Paul.
De modo que tÃo Oscar firmó la conformidad, y a la madre de Paul le fueron entregadas las cinco mil libras. Entonces ocurrió una cosa muy extraña. Las voces de la casa enloquecieron súbitamente, como un coro de ranas en una noche de primavera. Se renovó parte del mobiliario, y Paul tuvo un preceptor. Iba realmente a ir a Eton, la escuela de su padre, el otoño siguiente. Hubo flores en invierno, y un florecimiento del lujo al que habÃa estado acostumbrada la madre de Paul. Y, sin embargo, las voces de la casa, desde detrás de las ramas de mimosa y de las flores de almendro, y de debajo de las pilas de cojines iridiscentes, se limitaron a gorjear y a chillar, en una especie de éxtasis: