Historias de lo oculto
Historias de lo oculto «¡Hace falta más dinero! ¡Ohhh! ¡Hace falta aún más dinero! ¡Ohh, ahora, ahhhora! ¡Ahhhora hace falta más dinero! ¡Más que nunca! ¡Más que nunca!»
Aquello asustaba a Paul terriblemente. Estudiaba latÃn y griego con su preceptor. Pero sus horas intensas eran las que pasaba con Bassett. HabÃa pasado el Grand National; no habÃa «sabido», y habÃa perdido cien libras. El verano estaba a la vuelta de la esquina. Le angustiaba el Lincoln. Pero tampoco para el Lincoln «supo», y perdió cincuenta libras. Su mirada era excitada y extraña, como si algo fuera a estallar en su interior.
—¡Déjalo ya, chico! ¡No te preocupes! —le urgÃa tÃo Oscar. Pero era como si el niño no pudiera oÃr realmente lo que su tÃo le decÃa.
—¡Tengo que saber para el Derby! ¡Tengo que saber para el Derby! —repetÃa el niño, ardiéndole los ojos en una especie de demencia.
Su madre percibió su sobreexcitación.
—DeberÃas ir al mar un tiempo. ¿No te gustarÃa ir ahora junto al mar, en vez de esperar? Creo que serÃa lo mejor —le dijo ella, mirándole con inquietud, con el corazón extrañamente oprimido por causa de su hijo.
Pero el niño alzó sus misteriosos ojos azules.
—¡No podrÃa ir antes del Derby, madre! —dijo—. ¡No podrÃa!