Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Ella no sabía qué era lo que yo perseguía. Sin embargo, podía intuir que yo era Aquello, y, siendo una aristócrata del Reino de Aquello, del mismo modo que lo era de Gran Bretaña, era leal… Me era leal en razón de Aquello, el cuerpo activo que yo imaginaba dentro del cuerpo muerto.
Todavía no habíamos tenido mucho trato el uno con el otro. Yo no tenía dinero. Ella nunca quería presentarme a su gente. Yo tampoco deseaba que lo hiciera. De vez en cuando habíamos comido juntos, algunas veces habíamos ido al teatro, o habíamos dado algún paseo por el campo en algún coche que no nos pertenecía ni a ella ni a mí. Nunca tonteamos ni hablamos de amor. No creo que a ella le apeteciera más que a mí. Ella quería casarse en su propio ambiente, y yo sabía que ella era de una pasta demasiado blanda para mi propio futuro.