Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —¿Sabe usted? —me dijo—. Puedo comprender que el coronel sea feliz, ahora que el desamparado fantasma de Lucy se siente confortado en su corazón. ¡Después de todo, él se casó con ella! Y, en definitiva, tiene que estar contento: tiene un hermoso pecho, ¿no cree? Juntos dormirán bien. Y luego él empezará a vivir la vida de vivir de nuevo. ¡Qué amigable parece la casa esta noche! Pero, después de todo, es mi vieja casa. Y el aroma de flor de ciruelo… ¿no lo percibe usted? Es nuestro fantasma, silencioso, como el azafrán. ¡Mire, su fuego se ha apagado! ¡Pero es una bonita habitación! Espero que nuestro fantasma venga a verle. Pienso que lo hará. No le hable. HarÃa que se marchara. También ella es un fantasma de silencio. Nosotros hablamos demasiado. Pero ahora yo también voy a ser silencioso, y un fantasma de silencio. ¡Buenas noches!
Cerró suavemente la puerta; se habÃa ido. Y, suavemente, en silencio, deshice mi equipaje. Pensaba en Carlotta, y lo hacÃa un poco tristemente, quizá, por el poder de las circunstancias sobre nosotros. Esa noche hubiera podido adorarla con mi cuerpo, y ella, quizás, estaba desnuda en su cuerpo para ser adorada. Pero no era para mÃ, en aquella hora, luchar contra las circunstancias.