Historias de lo oculto
Historias de lo oculto HabÃa un poco de nieve en el suelo, y el reloj de la iglesia acababa de dar la medianoche. Hampstead tenÃa un bonito aspecto en la noche de invierno, con su limpia tierra blanca, y las farolas por luna, y un cielo negro encima de las farolas.
Un confuso sonido de voces, un destello de luz amarilla oculta. Y, luego, la puerta del jardÃn de una alta y oscura casa georgiana se abrió súbitamente, y de ella salieron atropelladamente tres personas. Una muchacha con chaqueta azul oscuro y turbante de pieles, muy erguida; un tipo con una pequeña caja, con la cabeza gacha; y un hombre delgado de barba roja, sin nada en la cabeza, mirando a través de la puerta de entrada hacia la colina que gira hacia abajo en una curva hacia Londres.
—¡Miren esto! ¡Un mundo nuevo! —exclamó el hombre de la barba, irónicamente, mientras miraba de pie en los peldaños.
—¡No, Lorenzo! ¡Tan sólo es blanquete! —exclamó el joven con abrigo. TenÃa una bonita voz, resonante, estridente, con un aburrido deje sardónico. Al volverse, su rostro se hizo oscuro en la sombra.
La muchacha de cabeza erguida y alerta, como un pájaro, se volvió hacia los dos hombres.
—¿Qué era eso? —preguntó, con su voz rápida y tranquila.
