Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Quieren irse; la muchedumbre quiere irse de la colina de Mercurio antes de que empiece la tormenta. ¡Abandonar la colina a toda costa! Se abalanzan hacia el funicular mientras el cielo se ennegrece con asombrosa velocidad. Y, mientras la muchedumbre se arracima junto a la pequeña estación, aparece el primer destello de relámpago, seguido inmediatamente por un retumbar de trueno y unas densas tinieblas. En un extraño movimiento, la muchedumbre busca refugio en la profunda veranda del restaurante, apretujándose en silencio entre las mesitas. No cae lluvia, no hay ningún viento definido; tan sólo un frÃo súbito que hace apretarse todavÃa más a la muchedumbre.
Se aprietan unos contra otros en las tinieblas y la ansiedad. Se ha hecho curiosamente unida, la muchedumbre, como si se hubiera soldado en un solo cuerpo. Cuando el aire envÃa una ráfaga helada bajo la veranda, las voces susurran plañideramente, como pájaros entre las hojas; los cuerpos se aprietan todavÃa más unos contra otros, buscando refugio en el contacto.