A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido Pero aún son vagas tales creencias. Nos hablan de un lejano Cielo, de un día del juicio en el remoto porvenir; pero nos informan poco respecto de lo que sucede aquí y ahora. Los que enseñan, ni pretenden tener experiencia personal alguna de las condiciones que reinan después de la muerte. No nos dicen lo que ellos mismos saben, sino solamente lo que han oído de otros. ¿Cómo podrá satisfacernos eso?
La verdad es que ya pasó el día de la creencia ciega. Hemos llegado a la era del conocimiento científico, y ya las ideas que carecen de razón y sentido común son inaceptables. No existe razón alguna para que los métodos de la ciencia no se apliquen a la elucidación de problemas que en otros días se dejaban enteramente a la religión; en verdad, tales métodos se han aplicado por la Sociedad Teológica y la «Sociedad para la Investigación Psíquica»; y es el resultado de estas investigaciones, hechas con espíritu científico, el que deseo expresarte ahora.