A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido Recuerda siempre que este es el mundo inferior y aquél el superior, y que en este caso, el mayor contiene en sà lo menor. En aquella conciencia recuerdas perfectamente lo que sucede en ésta, porque a medida que te transportas de ésta a aquélla al sumirte en el sueño, estás desechando un impedimento: el obstáculo del cuerpo inferior; mas al retornar a esta vida inferior, asumes de nuevo esa carga, y al asumirla se te velan de nuevo las facultades superiores y caes en el olvido. SÃguese, pues como consecuencia, que si deseas participar una noticia a un amigo difunto, no tienes más que formularla con claridad en tu mente al dormir, con la resolución de decÃrsela, y puedes tener la seguridad de hacerlo asà en cuanto te encuentres con él. Puede que a veces quieras consultarle sobre algún punto, y aquà el hueco entre las dos formas de conciencia te impedirá generalmente traer una contestación clara. Sin embargo, aunque no pudieras regresar con un recuerdo definido, a menudo despertarás con una impresión bien determinada respecto a su deseo y decisión, y por regla general, podrás suponer que tal impresión es verÃdica. No obstante, debieras consultarlo lo menos posible, puesto que, como veremos más adelante, es censurable molestar a los supuestos muertos, en su mundo superior, con asuntos que pertenecen al departamento de esta vida, del cual ellos se han liberado.