A los que lloran la muerte de un ser querido
A los que lloran la muerte de un ser querido En este mundo espiritual ya no hay necesidad de dinero, de alimento ni abrigo, puesto que su gloria y su hermosura se brindan a todos sus habitantes sin dinero ni precio. En su tenue materia, en el cuerpo espiritual, puede el ser moverse en todas direcciones, como le plazca; si ama el arte, puede gastar todo su tiempo en contemplar las obras magistrales de los hombres más prominentes; si fuera músico, podrÃa pasar de una a otra de las principales orquestas del mundo, o gastar su tiempo en escuchar a los más célebres ejecutantes. Cualquiera que haya sido su goce especial en la tierra, su gusto favorito, puede dedicarse a él enteramente, y proseguirlo al extremo, con la más amplia libertad, con tal que su goce sea el del intelecto o de las emociones superiores, para gratificación del cual no necesita la posesión de un cuerpo fÃsico.
Asà se verá, de una vez, que todo hombre razonable y de buenas costumbres es infinitamente más feliz después de la muerte que antes, puesto que tiene todo el tiempo, no solo para el placer, sino para su progreso realmente satisfactorio en las lÃneas que más le interesan.