Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Estaba completamente gastado… hasta la cuerda. Un sÃncope y se acabó todo.
—¿Y no ha hablado?
—No.
—¿Estás seguro que desde el dÃa en que le recogimos juntos bajo la mesa de un café de Belleville…, estás seguro de que nadie en tu clÃnica ha sospechado que era él, Pedro Leduc, a quien la PolicÃa busca…, ese misterioso Pedro Leduc a quien el señor Kesselbach querÃa encontrar a todo precio?
—Nadie. Ocupaba una habitación aparte. Además, yo habÃa envuelto su mano izquierda con un vendaje para que no se pudiera ver la herida del meñique. En cuanto a la cicatriz en la mejilla, resulta invisible debajo de la barba crecida.
—¿Y tú mismo le vigilaste?
—Yo mismo. Y conforme a las instrucciones que usted me dio, aproveché para interrogarle todos los momentos en que parecÃa más lúcido. Pero lo único que logré obtener fueron balbuceos ininteligibles.
El prÃncipe murmuró pensativamente: