Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Unos minutos más tarde apareció en la puerta un joven alto, rubio, esbelto, con el rostro adelgazado y la mirada febril; se mantuvo en el umbral como titubeante, en la actitud de un mendigo que quisiera tender la mano, pero que no se atreviese a ello.
La conversación fue breve.
—¿Es usted el señor Gerardo Baupré?
—SÃ…, sÃ…, soy yo.
—Yo no tengo el honor…
—Vea, señor…, vea…, me han dicho…
—¿Quién?
—Un mozo de hotel… que afirma haber servido en casa de usted…
—En fin, sea breve…
—Pues bien…
El joven se detuvo, intimidado, como trastornado por la actitud altiva del prÃncipe. Éste exclamó:
—No obstante, señor, acaso serÃa necesario…
—Vea, señor…, me han dicho que era usted muy rico y generoso… Y yo he pensado que quizá le serÃa posible…
Se interrumpió, incapaz de pronunciar la palabra de súplica y de humillación.
Sernine se acercó a él, y le dijo:
—Señor Gerardo Baupré, ¿no ha publicado usted un libro de versos titulado La sonrisa de la primavera?