Arsenio Lupin - 813

Arsenio Lupin - 813

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Luego relató el incidente y la señora Ernemont dijo:

—¡Oh! Querida mía, qué miedo debiste sufrir… Yo no olvidaré esto jamás, señor…, se lo juro a usted… Pero, qué miedo debiste pasar, pobrecita mía…

—Vamos, abuelita, tranquilízate, pues aquí estoy…

—Sí, pero el miedo pudo haberle hecho daño… Nunca se saben las consecuencias… ¡Oh! Es horrible…

Pasaron a lo largo de un vallado por encima del cual se divisaba un patio plantado de árboles, algunos macizos, un patio y una casa blanca.

Detrás de la casa se abría, al abrigo de un bosquecillo de saúcos dispuesto en forma de glorieta, una pequeña barrera.

La anciana le rogó al príncipe permiso para retirarse unos instantes, a fin de ir a ver a sus alumnos para quienes había llegado la hora de cenar.

El príncipe y la señora Ernemont quedaron solos.

La anciana tenía un rostro pálido y triste y su cabeza estaba cubierta de blancos cabellos. Era muy corpulenta, de andar pesado y, a pesar de su aspecto y de sus vestidos de señora, tenía un cierto aire vulgar, pero sus ojos eran de una bondad infinita.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker