Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Sin embargo, señora, ése serÃa el único medio de saber…
—Para saberlo serÃa necesario realizar una investigación, y ello provocarÃa aún más ruido en torno a mÃ, con interrogatorios, cansancio…, y yo siento mis fuerzas agotadas.
El prÃncipe no insistió. Saludándola para despedirse preguntó:
—¿Me permitirá usted pedir noticias suyas?
—Ciertamente, señor…
La señora Kesselbach besó a su amiga Genoveva y penetró en la residencia.
Mientras tanto, la noche comenzaba a llegar, y Sernine no quiso que Genoveva volviera sola a su casa. Pero, apenas habÃa penetrado en el sendero cuando de entre las sombras surgió una silueta que corrió a su encuentro.
—¡Abuela! —exclamó Genoveva.
Y se arrojó en los brazos de una anciana que la cubrió de besos.
—¡Ah! ¡Querida mÃa! ¡Querida mÃa! ¿Qué ha ocurrido? Qué tarde vienes, tú siempre eres puntual…
Genoveva hizo las presentaciones:
—La señora Ernemont, mi abuela. El prÃncipe Sernine…