Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿De mi infancia? —preguntó Genoveva, enrojeciendo—. ¡Oh! Abuela…
—No la riña usted, señorita. Fue la casualidad la que llevó la conversación por ese terreno. Ocurre que yo he pasado a menudo por la pequeña aldea en donde se crió usted.
—¿Aspremont?
—Aspremont, cerca de Niza… Usted vivÃa allà en una casa nueva, toda blanca…
—Sà —dijo ella—, toda blanca, con un poco de pintura azul en torno a las ventanas… Yo era muy niña, pues me marché de Aspremont a los siete años; pero recuerdo hasta las cosas más pequeñas de esa época. Y no he olvidado el resplandor del sol sobre la fachada blanca, ni la sombra del eucalipto en el extremo del jardÃn…
—En el extremo del jardÃn, señorita, habÃa un campo de olivos, y, bajo uno de esos olivos, una mesa donde su madre trabajaba los dÃas de calor…
—Es cierto, es cierto —respondió ella, toda emocionada—. Y yo jugaba a su lado…
—Y es allà donde yo vi a su madre varias veces… En seguida que la vi a usted se me apareció la imagen del rostro de ella…, más alegre, más feliz.