Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Y he ahà cómo la señora Ernemont me encontró una noche en el umbral de su puerta, dormida, al parecer; entonces ella me recogió y asà se convirtió en mi abuela, y asà también, después de pasar por algunas pruebas, la joven de Aspremont disfruta de las alegrÃas de una existencia tranquila, y enseña el cálculo y la gramática a unas niñas rebeldes o perezosas…, pero que la quieren mucho.
Se expresaba alegremente, con un tono a la par de reflexión y de alegrÃa, y se adivinaba en ella el equilibrio de una naturaleza razonable.
Sernine le escuchaba con creciente sorpresa y sin pretender disimular su turbación.
Le pregunto:
—¿Y desde entonces usted nunca más volvió a oÃr hablar de ese hombre?
—Nunca.
—¿Y la agradarÃa volver a verlo?
—SÃ, me agradarÃa mucho.
—Pues bien, señorita…
Genoveva se estremeció y dijo:
—Sabe usted algo…, acaso la verdad…
—No…, no…, solamente que…