Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Escúchame…, escúchame bien y comprende. Estás vivo. Tu sustancia y tu pensamiento son idénticos y viven. Pero Gerardo Baupré está muerto. Tú me comprendes, ¿no es eso? El ser social que llevaba el nombre de Gerardo Baupré ya no existe. Tú lo has suprimido a ése. Mañana, en los registros del estado civil, frente a ese nombre que tú llevabas, se inscribirá la anotación: «Fallecido», y la fecha de tu fallecimiento.
—¡Mentira!… —balbució el joven, aterrado—. ¡Mentira! Puesto que estoy aquÃ, yo, Gerardo Baupré.
—Tú no eres Gerardo Baupré —le contestó Sernine.
Y señalando a la puerta abierta agregó:
—Gerardo Baupré está allÃ, en la habitación vecina. ¿Quieres verlo? Está suspendido del clavo donde tú lo colgaste. Sobre la mesa se encuentra la carta por la cual tú firmaste su muerte. Todo eso es muy regular, todo eso definitivo. Ya no hay marcha atrás en este hecho irrevocable y brutal: ¡Gerardo Baupré ya no existe!
El joven escuchaba como si se sintiera perdido. Ya más calmado, ahora que los hechos adquirÃan una significación menos trágica, comenzaba a comprender.
—¿Y as�
—AsÃ, hablemos.
—SÃ…, sÃ…, hablemos…