Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Un cigarrillo? —dijo al prÃncipe—. ¿Aceptas?… ¡Ah! Ya veo que te aferras a la vida. Tanto mejor. Nosotros nos entenderemos y esto será rápidamente.
Encendió el cigarrillo del joven, luego el suyo, y seguidamente, en breves palabras, con voz seca, le explicó:
—Finado Gerardo Baupré, tú estabas cansado de vivir, enfermo, sin dinero y sin esperanza… ¿Quieres, en cambio, tener salud, ser rico y poderoso?
—No lo entiendo.
—Es bien sencillo. La casualidad te ha puesto en mi camino, eres joven, buen mozo, poeta, inteligente y (tu acto de desesperación lo demuestra) de una magnÃfica honradez. Ésas son cualidades que rara vez se encuentran reunidas. Yo las aprecio… y las tomo por mi cuenta.
—No están en venta.
—¡Imbécil! ¿Quién te habla de comprar o de vender? Guárdate tu conciencia. Es una joya demasiado preciosa para que yo te la quite.
—Entonces, ¿qué es lo que usted me pide?
—Tu vida.
Y señalando a la garganta todavÃa dolorida del joven continuó: