Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Soy el maestro…, aquel que quiere y que puede…, aquel que actúa… No hay lÃmites para mi voluntad, no los hay para mi poder. Soy más rico que el más rico, porque su fortuna me pertenece… Soy más poderoso que los más fuertes, pues su fuerza está a mi servicio.
Tomó nuevamente entre sus manos la cabeza del joven y, clavándole su mirada en los ojos, continuó:
—Sé también rico…, sé fuerte…, es la felicidad lo que yo te ofrezco…, es la dulzura de vivir…, la paz para tu cerebro de poeta…, y es la gloria también. ¿Aceptas?
—SÃ…, sÃ…, —murmuró Gerardo, deslumbrado y dominado—. ¿Qué es preciso hacer?
—Nada.
—Sin embargo…
—Nada, te digo yo. Toda la armazón de mis proyectos descansa sobre ti, pero tú no cuentas para nada. Tú no tienes que representar un papel activo. Por el momento, no eres más que un comparsa…, ni siquiera eso: eres un peón de ajedrez que yo empujo sobre el tablero.
—¿Qué haré yo?
—Nada…, versos. Vivirás a tu capricho. Tendrás dinero. Gozarás de la vida. Yo ni siquiera me ocuparé de ti. Te lo repito: tú no representas papel alguno en mi aventura.
—¿Y quién seré yo?