Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¡Golpea! ¡Golpea tú mismo! ¡Da un golpe con tu puño y eso es todo!
Le habÃa agarrado la mano derecha y trataba de que golpeara con ella sobre la otra como con un martillo.
Gerardo se retorció convulsionado de horror. ComprendÃa ahora. Y gritó:
—¡Jamás! ¡Jamás!
—¡Golpea! ¡Un solo golpe y ya está hecho! Un solo golpe y serás igual a ese hombre, nadie te reconocerá.
—¡Quiero saber su nombre!
—Golpea primero…
—¡Jamás! ¡Oh, qué suplicio!… Se lo ruego…, más tarde.
—Ahora…, yo lo quiero…, es preciso…
—No…, no…, yo no puedo…
—¡Imbécil! ¡Golpea! Es la fortuna, la gloria, la ternura…
Gerardo levantó el puño en un impulso.
—La ternura —dijo él—. SÃ…, por eso sÃ…
—Amarás y serás amado —exclamó Sernine—. Tu novia te espera. Soy yo quien te la ha escogido. Es más pura que las más puras, más hermosa que las más hermosas. Es preciso que la conquistes. ¡Golpea!