Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 El brazo se contrajo para el movimiento fatal, pero el instinto fue más fuerte. Una energía sobrehumana convulsionó al joven. Bruscamente rompió el abrazo con que Sernine lo aprisionaba y huyó.
Corrió como un loco hacia el otro cuarto. Un aullido de terror se le escapó ante el espectáculo abominable del ahorcado y regresó para caer cerca de la mesa, de rodillas ante Sernine.
—¡Golpea! —le dijo el príncipe volviendo a colocarle los cinco dedos sobre la mesa y poniéndole sobre el meñique la hoja del cuchillo.
Fue un ademán mecánico. Con movimiento de autómata, los ojos extraviados y el rostro lívido, el joven levantó el puño y golpeó.
Lanzó un gemido de dolor.
La pequeña extremidad de carne había saltado. La sangre corría. Por tercera vez cayó desvanecido.
Sernine lo contempló durante unos segundos y dijo lentamente:
—¡Pobre chiquillo!… ¡Bah! Yo te pagaré eso centuplicado. Yo pago siempre principescamente.
Bajó la escalera, fue al encuentro del Doctor y le dijo:
—Se acabó. Ahora te toca a ti… Sube y hazle una incisión en la mejilla derecha semejante a la de Pedro Leduc. Es preciso que las dos cicatrices sean idénticas. Dentro de una hora vengo a buscarlo.