Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Adónde va usted?
—A tomar el aire. Tengo el corazón como zozobrante.
Afuera respiró largamente, luego encendió un cigarrillo.
«Una buena jornada —murmuró—. Un poco recargada, un poco cansadora, pero fecunda, verdaderamente fecunda. Heme aquí convertido en amigo de Dolores Kesselbach. Heme aquí convertido en amigo de Genoveva. Me he fabricado un nuevo Pedro Leduc muy presentable y enteramente dedicado a mí. En fin, he encontrado para Genoveva un marido como no se encuentra en un millar. Ahora mi tarea ha concluido. Ya no me queda más que recoger el fruto de mis esfuerzos. A usted le toca ahora trabajar, señor Lenormand. Yo ya estoy listo».
Y agregó pensando en el desgraciado mutilado a quien había deslumbrado con sus promesas:
«Solamente que…, hay un solamente…, que yo ignoro por completo lo que era ese Pedro Leduc, cuyo lugar le he atribuido generosamente a ese excelente joven. Y eso es fastidioso… Porque, en fin de cuentas, nada me demuestra que Pierre Leduc no era hijo de un salchichero…».